07 julio 2009

RECAPITULACIÓN


Cada guerrero decide un día completar el círculo de su propia vida, siguiendo los pasos de los "seres de trueno" y de los "hechizeros alados", formando parte de esos pocos elegidos que gozan del trance chamánico y entran a saco en este universo incognoscible que acaricia como el océano, que nos hace sentir eternamente niños, vulnerables, inocentes y maravillados.
De esta manera cada uno comienza a defender la pureza de sus tradiciones: la igualdad en el Círculo de la Palabra, sin jerarquias, delegaciones, ni sexos; la importancia insustituibles de la Oración y del Canto, la humildad y la armonia, las buenas intenciones y el poder de sanación que duerme dentro de nosotros; la necesidad de que amemos a la madre Tierra y al padre Sol, a la abuela Luna, al abuelo Océano, a los grandes árboles y a nuestras hermanas las Estrellas, pues este Amor y sus ofrendas es la clave de la fertilidad, de belleza y de lluvia.
Así comienzan sus peregrinaciones a las altas montañas, a las cuevas y grutas, a los nacimientos de los rios, a los lagos y a los lugares rocosos de poder, que deben realizarse periódicamente a lo largo de varios años, y que exigen uno o dos meses de caminar continuo sin relaciones sexuales, siguiendo una estricta monodieta frugívora o una sobria alimentación.
Es el tiempo de los ayunos de comida y bebida, de las dietas estrictas a frutas, a veces por largos meses, de las vigilias nocturnas, de la soledad y el silencio, de las caminatas extenuantes, de los desafios y de la observación inmovil, del paciente trabajo de ensoñación, del hablar con los árboles, rocas y fuego, de la abstención sexual y de la paciencia sin límite para encontrar el camino.
Y un día se recibe un canto del Gran Espíritu y una visión que le acompaña, y nos pasamos dos o tres días cantándolo sin descanso hasta desfallecer, tocando el tambor ceremonial y moviendo rítmicamente el cuerpo.
Poco a poco nuestra vida va haciéndose sagrada, espiritualizándose, y descubrimos sus reflejos a través de las fuerzas de la naturaleza, en los ancianos del puelbo erguido, en el sol, las nubes y las estrellas, en los dioses que reflejan los ciclos de la existencia y los misterios del mundo.



Devas y naturaleza mágica, de Miyo

No hay comentarios:

Publicar un comentario