26 junio 2009

¿QUIÉN ES EL MAESTRO TIBETANO?

Maestro Tibetano djwhal khul Resumen de una declaración hecha por El Tibetano
P u b l i c a d a e n A g o s t o d e 1 9 3 4

Solamente diré que soy un discípulo tibetano de cierto grado; esto puede significar muy poco para ustedes, porque todos son discípulos, desde el aspirante más humilde hasta más allá del Cristo Mismo. Tengo cuerpo físico lo mismo que todos los hombres; resido en los confines del Tíbet y, a veces (desde el punto de vista exotérico), cuando me lo permiten mis obligaciones, presido un grupo numeroso de lamas tibetanos. A esto se debe la difusión de que soy un abad de ese monasterio lamásico. Aquellos que están asociados conmigo en el trabajo de la Jerarquía (todos los verdaderos discípulos están unidos en este trabajo) me co­nocen también con otro nombre y cargo. A, A. B. conoce dos de mis nombres.

Para saber más del maestro tibetano visita:

LA HERMANDAD BLANCA

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25 junio 2009

EL PLEXO SOLAR

Se dice a menudo que entendemos con el corazón; se habla de la inteligencia del corazón. Incluso los Evangelios aluden al corazón como órgano de la comprensión. Pero, ¿de qué corazón se trata? No se trata, evidentemente, del corazón físico, del órgano que impulsa la sangre. No; el verdadero corazón, el corazón iniciatico es el plexo solar; él siente, comprende y capta las grandes verdades cósmicas. El cerebro únicamente sabe estudiar, escribir y hablar un poco; sobre todo sabe presumir, incluso sin tener una idea muy clara de las cuestiones. Observad cómo suceden las cosas en el mundo actual: la gente discute, escribe, pero en realidad no ha comprendido nada, porque es imposible comprender correctamente con el cerebro. Para comprender las cosas hay que vivirlas, vivirlas con toda el alma.
Cuando experimentáis un sentimiento, cuando sentís temor, angustia o amor, no lo sentís con el cerebro, ni con el corazón físico, sino que lo sentís con el plexo solar, Así pues, al situar el corazón en el plexo solar, los Iniciados demostraban conocer mucho mejor que los biólogos-que no ven más allá de lo físico y material-, la verdadera anatomía y fisiología humanas. Los biólogos han suprimido la auténtica realidad del ser humano. Los Iniciados, por el contrario, se interesan ante todo por el lado invisible y sutil. Poseen una ciencia prodigiosa, pero guardan en gran parte el secreto, porque su revelación sería peligrosa; de manera que solamente nos revelan algunas cosas, y el resto tenemos que descubrirlo nosotros mismos.


CENTROS Y CUERPOS SUTILES, de Omhraam Mikhaël Aïvanhov

SÍ MISMO


Si un hombre se ama a sí mismo, que se vigile atentamente. Al menos durante una de las tres guardias de su vida, el hombre sabio debe ser cuidadoso.
Que cada hombre encuentre primero lo que es correcto, y luego que enseñe a los demás; de este modo, el hombre sabio no sufrirá.
Si un hombre se hace a sí mismo de acuerdo con lo que enseña a los demás, entonces, habiéndose dominado a sí mismo, puede dominar a los demás; pues es difícil dominarse a sí mismo.
Uno mismo es el señor de uno mismo, ¿quién más podría se el señor? Dominándose bien a sí mismo, el hombre encuentra un señor como pocos pueden encontrar.


El dhammapada, citas atribuidas a Buddha

24 junio 2009

¡IMPORTANTE! ¡LEA CON ATENCIÓN!


Lo que he estado diciendo-el meollo de este libro-se puede resumir en dos sencillas normas:

1. Nunca crea usted
totalmente el sistema de creencias de otra persona.

2. Nunca crea usted
totalmente su propio sistema de creencias.

La forma de expresarlo es mía, pero la idea básica se remonta a Gautama Buddha.

Si no se mantiene cierto grado de
zeteticismo con respecto a las ideas, por seductoras que sean, sucumbiremos a la hipnosis, como sucumbí yo cuando me metieron en un colegio católico para que me "formaran" las monjas: un atajo de ignorantes tan hipnotizadas que toda la vida fueron discapacitadas mentales.

En una conocida historia preguntan a Buddha:

-¿Eres un Dios?
-No-contestó.
-¿Eres un Santo?
-No.
-¿Entonces qué eres?
-Alguien que ha despertado.
Quería decir que era capaz de ver lo que él era, dónde estaba y qué estaba teniendo lugar a su alrededor, porque ya no estaba deslumbrado por sistemas de creencias.



El martillo cósmico, libroII, de Robert Anton Wilson


23 junio 2009

SIN COSTES


Un hombre avaricioso y cargado de opiniones, quien al mismo tiempo tenía un potencial de aprendizaje bastante superficial, pidió a un maestro sufí que le aceptase como discípulo.
Con anterioridad se había asegurado prudentemente de que el sufí nunca solicitaba dinero a cambio del conocimiento.
-Te aceptaré con una condición-dijo el sufí
-La que quieras-dijo el tacaño seguro de sí mismo.
-Que en primer lugar me des un salario de seis meses.
-¡Nunca deberías pedir que te pagasen por la sabiduría!
-El pago no es por la sabiduría.¡Es para compensar a nuestra escuela por la mala reputación que nos adjudicarán como impostores si admitimos a gente como tú!


Cuento sufí, en recuerdo de Jose Maria

CONVERTÍOS, RAYAR EL CIELO


" A partir de ese momento, comenzó Jesús a predicar, y a decir: "Convertíos, porque el Reino de los cielos se ha acercado"

¿Qué quiere decir "convertíos"? ¿Convertirse a qué? ¿De qué Reino habla? Podría haber dicho:
"¡Abandonen sus lineas escritas! ¡Dejen de leer el Libro! Todo eso es superstición. Ustedes declinan su responsabilidad y la delegan en un Libro, un texto, una ley. Ustedes no viven: están encontrando justificaciones. Declinan toda responsabilidad. ¿Creen que se han salvado porque repiten lo que está escrito? ¡Conviértanse!"


Los evangelios para sanar, Alejandro Jodorowsky